viernes, 28 de junio de 2013

Los otros

Así son ellos. Cuando están juntos no hablan de las vidas ajenas. Se refugian en los recuerdos, en las preguntas sin formular, en la esperanza de un cambio de rumbo. Sus ojos recorren el rostro del otro trazando un camino anhelado por su boca, por sus lenguas.

Hablan, ríen, se rozan amparados por la casualidad del contacto, pero su ritmo cardíaco se vuelve frenético cuando, tarde en las noche, recuerdan ese corto momento vivido.

Ambos, a kilómetros de distancia celebran aquello tan suyo, tan indefinible y tan secreto.

lunes, 17 de junio de 2013

El cangrejo

Sentados en la playa se dieron un beso largo y doloroso, lleno de ausencias y de despedidas. El la miró a los ojos sin entender que querían decirle esos labios a los suyos. Ella le acarició el rostro, se puso de pie y caminó en dirección al mar hasta que el agua la cubrió. Nunca regresó a la superficie.

martes, 11 de junio de 2013

Buena suerte y hasta nunca.

Construyes tu vida sobre un mar de historia ficticias. Trazas entre ellas puentes que las doten de verosimilitud. Tus deseos se hacen más fuertes que tus realidades y en esa lucha desesperada por ser el astro más brillante, dejas cadáveres en el camino. Hieres, y eso es lo que hace de tu novela una farsa despreciable.

Construyes tu reputación sobre un río de palabras vacías. Crees que el universo gira a tu alrededor y por eso el Coliseo se llena cuando estás a punto de derramar la primera lágrima. ¿Te has fijado cómo empiezas cada una de tus oraciones?

Tus errores son un espectáculo, tu honra es el precio. Tus mentiras son las ramas que avivan el fuego. Desconfianza es lo queda en las cenizas. Tu mentira es el veneno que erradicó lo que creíamos ser. Allí crecerá un nuevo cultivo y seguro vendrá con frutos deshabridos.

Lo único que exigía era sinceridad pero ahora es inevitable sentir que cada palabra es una fachada.

Tu egoísmo se me ha vuelto insoportable, y esa intoxicación hace que te escriba esta despedida.

martes, 14 de mayo de 2013

Nuestros silencios

Se citaban en silencio, solo para verse en la distancia. Él iba con su novia de toda la vida, ella con la soledad de siempre. Él siempre buscando estar cerca de la ventana para buscarla en el reflejo. Ella en la mesa de la esquina para descansar su cabeza contra la pared después de escribir algunas líneas en su libreta.

Solo cuando su novia se retiraba al baño, ellos se miraban sostenidamente a las ojos durante un par de minutos. Había tantas preguntas entre ellos que era mejor no responderlas, no todavía, no mientras los pudieran interrumpir.

Ella siempre se iba primero. Lo único que disfrutaba de aquellas noches era que él la viera partir. Pero era un disfrute que saboreaba poco. De vuelta en casa, sentada en el sofa frío y con la estufa a media marcha se preguntaba por qué lo seguía haciendo, por qué se prestaba para ese terrible acto de voyerismo, por qué insistía en una relación que más que relación era una no-relación, un intercambio confuso un compartir de espacios sin sentido.

Esa noche decidió que nunca más regresaría y optó por guardar bajo llave las preguntas sin responder.  Lo difícil de tomar decisiones a media noche era sostenerlas al día siguiente, pero esta vez sería diferente, esta vez ignoraría la cita y lo miraría con su ausencia.

Temprano en la mañana sonó el timbre de su casa. Extrañada miró el reloj y quedó fría cuando miró a través del ojo de la puerta. Su  rostro y su ensortijado cabello componían un reflejo perfecto de lo que pasaba por su cabeza. Después de unos minutos de insistir en silencio ella abrió la puerta. Él la vio como se la imaginaba, ella hubiera preferido no verlo, no así, no tan cerca. Ella cerró la puerta, se dirigió a su habitación y se metió nuevamente entre las cobijas. Si había llegado el momento de enfrentar las respuestas sería allí, en el único lugar donde él nunca le había mentido.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Rumores

Dicen que deseaba tanto vivir otras vidas que lograba abandonar su cuerpo para inmiscuirse en el de los demás y acompañarlos en sus rutinas diarias como un visitante silencioso que viaja por dentro. Veía, escuchaba y olía todo lo que ese cuerpo ajeno percibía. Sin embargo, no sentía. No encontraba duplicar los sentimientos del ser temporalmente habitado, hecho que le impedía fusionarse con él por completo. Dicen también que le pesaban tanto sus antiguas decisiones que, a pesar del imperfecto y de la falta de calidez, una tarde eligió un cuerpo para quedarse de por vida y dejar el suyo propio acostado, debajo de las cobijas, en medio una habitación silenciosa y fría.

Llora

No te censures. No sientas vergüenza. No detengas el llanto. No fuerces la calma. No ocultes la mirada. No obligues la dureza. No te desgarres por dentro. Cierra los ojos. Siente. Llora.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Revelación

Es posible. La amistad después de haber sentido amor es posible. Hice el experimento. Fueron largos años de observación, de vivencias nuevas, de errores, de luchas internas, de miedo. Pero es posible y se siente bien. Es como desafiar una desventura, es hacerle un quiebre a la vida y cambiar la historia. Lo que ocurre en el proceso es que el amor cambia, cambia a un tipo de amor en el que no necesitas estar con el otro. Lo quieres, de lejos o de cerca, te da igual. Lo quieres, solo o acompañado, no importa. Lo quieres, y de cuando en cuando te asaltan las preguntas, pero está bien, al fin y al cabo de eso está hecha la vida, de amores y preguntas.