Sé que se pasea por mis lugares, que escucha mis palabras, que lee mis escritos. Sé que está lleno de buenas intenciones. Sé que no responde a las reglas y que quisiera jugar con el tiempo. Sé que tiene un huequito en el que no encaja ninguna de mis fichas por más que yo quiera moldearlas una y otra vez. Sé que está lleno de música y de sonrisas. Sé que sus abrazos curan tristezas y que sus besos prenden fuego. Sé que hay algo especial en medio de los dos. Sé que me quiere y él sabe que yo lo quiero.
Pero por todas esas cosas que sé es que se me revuelven los pensamientos y se me clava una ausencia en el estómago. No, no es que sea paranoica ni mucho menos que disfrute de la tristeza. Es que hay una incertidumbre que me acecha y me roba las lágrimas. Es que hay una tremenda incapacidad de saber cómo actuar y un deseo profundo de retomar el cauce del río. Es que hay un amor inmenso que no quiero canalizar ni dosificar, que quiero entregarle con los ojos cerrados y las alas abiertas. A pesar de que también sé que él no está seguro de querer continuar este vuelo conmigo.
lunes, 23 de noviembre de 2009
De nuevo
Fui y volví. Cambié, me encontré y te reencontré. Por ahora solo he pintado las paredes, pero volveré a habitar este lugar. No más telarañas en el Tabloide. Ya estuvo bien de esconderme de las palabras.
sábado, 14 de marzo de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
Hoy vi tu rostro en un somnoliento pasajero del bus del medio día, en un afanado transeúnte de la Avenida Oriental, en un ávido sudokista del periódico gratuito y en un estático vendedor de minutos. Un color distinto en mi cara por cada uno de ellos, un recuerdo borroso y pasajero del referente ante la duda del recurrente encuentro, un rasgo evidentemente érroneo en cada uno de los usurpadores. O se me está borrando tu retrato o tenés un rostro muy común y apenas me estoy enterando.
Ultimamente ando muy inquieta con el asunto de la memoria. Me sorprendo al escuchar los recuerdos de mis amigos de cuando eran pequeños, de sus momentos colegiales, de sutiles situaciones, y de un sinnúmero de hechos que me desconciertan. Tengo muy mala memoria.
Afortunadamente muchas de las cosas que se fugaron de mi memoria se convierten en divertidos relatos que, en boca de mis familiares y con las variaciones que cada uno de ellos le imprimen, me sorprenden una y otra vez.
Creo que tendré que llenar cuadernos con palabras, transformar los momentos en imágenes y amenizar mi vivir con canciones; agudizar mi olfato y mi tacto, profundizar mis emociones y reducir la velocidad. Sólo así podré asegurarme una memoria prodigiosa y vivir sin el temor de olvidar.
lunes, 22 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
En un segundo
Un mensaje de texto le llega a la persona equivocada. La señora de azul decide viajar en taxi en lugar de irse parada en la buseta. El chico con camisa de rayas se gasta el pasaje de regreso en un mango biche. El viejo del periódico se sienta en su gafas. La niña de vestido amarillo se agacha a coger una moneda de 20 pesos. El perro sucio encuentra un tesoro en la basura. A la joven de cabello claro se le cierra la puerta del carro con las llaves adentro. La señora morena rompe una dieta de 58 días con un muffin con chispas de chocolate. El viejito de gorra vende el último bonice del pinguino. El muchacho de las frutas descubre un gusano en la guayaba. Un te amo sale tu boca. El agente de tránsito ojea un certificado de gases vencido. La llanta delantera derecha de una volqueta se pincha en la Oriental con Pichincha. A la señora encopetada se le alza la falda. El vigilante de sombrero torcido sonríe y muestra el mueco. El saxofonista encuentra la nota disonante. El actor recita su monólogo sin equivocarse. El sonido de la licuadora coloniza el ambiente de la cocina. Una botella rota logra el silencio en el bar. Aparecen los créditos de la película. Una lágrima se escapa. La banda hace la reverencia. Alguien estornuda. Los recién casados chocan sus copas. Un bebe lanza su primer llanto. El bombero apaga el fuego. Una perra queda preñada. Un auto apaga las luces. Un corazón reinicia sus latidos. Un par de labios se separan. Un te amo se repite. Un par de pupilas se dilatan. Se cae en el sueño profundo. Alguien sonríe.
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