domingo, 23 de marzo de 2008

Quiero un Abuelo

Yo quiero un abuelo que me cuente historias sin importar si son inventadas o no. Quiero un abuelo que me diga "mijita" y que se ponga sombrero. Quiero un abuelo arrugadito y canoso que se ponga sudadera y cachucha plana para salir a caminar con otros abuelitos. Quiero un abuelo que cuando me vea me de un besito seco en la mejilla, me pida que le lea los titulares de la prensa cuando se le queden las gafas y tenga paciencia para mi lectura de segundo de primaria. Un abuelo que me invite a helado mientras le damos la vuelta a la manzana caminando despacito. Quiero un abuelo que me enseñe historia patria, que me muestre con orgullo su vitrola y ponga los tangos que aún no se le han olvidado. Quiero un abuelo que me abrace fuerte, me siente en sus rodillas y me sobe la cabeza cuando esté llorando porque me caí jugando chucha cogida. Un abuelo que me eche cosas que arden en los raspones. Quiero un abuelo que me enseñe a tirar el trompo y a encholar la pirinola. Un abuelo que me hable de la primera vez que conoció el mar. Quiero un abuelo que me cuente como conquistó a mi abuela. Un abuelo con el que pueda sentarme en el balcón a mirar pasar la gente. Un abuelo que me traiga confites cuando vuelva del Centro. Quiero un abuelo que en navidad me regale una muñeca de trapo, que me haga la trenza, así sea despelucada, cuando mi abuela esté ocupada y que me lleve al colegio. Un abuelo a quien le gusten mis dibujos y que no le importe que esté desafinada cuando le cante mis canciones de la Iguana, de Sammy el heladero y de los otros que me gustan. Quiero un abuelo que me explique cómo plantar una matica y que me enseñe cómo se llaman las flores.



Quiero un abuelo para no llorar cuando vea a los viejitos solos en la calle y para no tener que resistir las ganas de abrazarlos.

Apagón

Se fue la luz y no he podido encontrar las velas. Me siento al lado de la ventana y me divierto escuchando los gritos de la gente en la calle. Cualquier cosa es mejor que escuchar quien sabe qué dentro de la casa vacía. Escucho la llave en la cerradura. Menos mal entraste gritando mi nombre porque perfectamente me hubieras podido matar de un susto. Me das un beso, me tomas de la mano, tropezamos con las cajas que no hemos desempacado y nos ponemos a jugar. Ahora me importa un pito la luz, por mí, que no vuelva. Mejor, que no amanezca.

domingo, 16 de marzo de 2008

Ninguna

Qué culpa tiene la nena de sentirse sola, de preferir devorar libros de novelas a ver televisión, de soltar lágrimas cuando no consigue lo que quiere, de tener que vivir bajo las reglas de un padre que siempre dice que no. Qué culpa tiene ella de soñar, de tener anhelos de libertad y encontrarla, los fines de semana, en las cuatro paredes de su habitación. Qué culpa tiene de querer querer, de querer volar, de querer un perro, de querer vivir sola, de querer salir hasta tarde, de querer flores, de querer ser ella, de querer hacer lo que quiera, de que nada le importe y luego le importe todo. Qué culpa tiene la nena de sentirse con ganas de escuchar música romántica, de gritar, de dormir, de besar, de bailar, de actuar, de beber, de llorar, de reír, de fumar, de escribir, de irse.

Qué culpa tengo yo de tener a esa nena por dentro.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Vitral

En mi cuarto, colgado de la pared azul hay un pequeño vitral que alguien me regaló. Lo único que recuerdo de su procedencia es que me lo dío un amigo secreto. No está firmado y seguramente hace tiempo me deshice de su empaque. Lo bueno de no recordar quien me lo regaló es que no tendré que darle a nadie la mala noticia de que se ha quebrado, lo malo es que no tendré quien me lo reponga.
Quisiera tomarme una pastilla para el dolor de cabeza pero sé que no funcionará... mi cabeza no está conmigo. Que se tome la pastilla él haber si me deja de doler.

lunes, 3 de marzo de 2008

Trato

¿Que tal si te regalo la luna y vos me regalás un pedacito de cielo?
¿Que tal si te regalo una sonrisa y vos me regalás un beso?
¿Que tal si te regalo una mirada y vos me regalás un secreto?
¿Que tal si te regalo una hora y vos me regalás más tiempo?
¿Que tal si te regalo una almohada y vos me regalás un sueño?
¿Que tal si te regalo una puerta y vos me regalás un rincón entero?

Hagamos un trato, nadie saldrá perdiendo, te lo prometo.