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lunes 23 de noviembre de 2009

Sé que se pasea por mis lugares, que escucha mis palabras, que lee mis escritos. Sé que está lleno de buenas intenciones. Sé que no responde a las reglas y que quisiera jugar con el tiempo. Sé que tiene un huequito en el que no encaja ninguna de mis fichas por más que yo quiera moldearlas una y otra vez. Sé que está lleno de música y de sonrisas. Sé que sus abrazos curan tristezas y que sus besos prenden fuego. Sé que hay algo especial en medio de los dos. Sé que me quiere y él sabe que yo lo quiero.

Pero por todas esas cosas que sé es que se me revuelven los pensamientos y se me clava una ausencia en el estómago. No, no es que sea paranoica ni mucho menos que disfrute de la tristeza. Es que hay una incertidumbre que me acecha y me roba las lágrimas. Es que hay una tremenda incapacidad de saber cómo actuar y un deseo profundo de retomar el cauce del río. Es que hay un amor inmenso que no quiero canalizar ni dosificar, que quiero entregarle con los ojos cerrados y las alas abiertas. A pesar de que también sé que él no está seguro de querer continuar este vuelo conmigo.

De nuevo

Fui y volví. Cambié, me encontré y te reencontré. Por ahora solo he pintado las paredes, pero volveré a habitar este lugar. No más telarañas en el Tabloide. Ya estuvo bien de esconderme de las palabras.

sábado 14 de marzo de 2009

Argentina en Púrpura!

Un espacio nuevo para un país nuevo!
http://cielitopurpuraenargentina.blogspot.com/

jueves 12 de febrero de 2009


Hoy vi tu rostro en un somnoliento pasajero del bus del medio día, en un afanado transeúnte de la Avenida Oriental, en un ávido sudokista del periódico gratuito y en un estático vendedor de minutos. Un color distinto en mi cara por cada uno de ellos, un recuerdo borroso y pasajero del referente ante la duda del recurrente encuentro, un rasgo evidentemente érroneo en cada uno de los usurpadores. O se me está borrando tu retrato o tenés un rostro muy común y apenas me estoy enterando.
Ultimamente ando muy inquieta con el asunto de la memoria. Me sorprendo al escuchar los recuerdos de mis amigos de cuando eran pequeños, de sus momentos colegiales, de sutiles situaciones, y de un sinnúmero de hechos que me desconciertan. Tengo muy mala memoria.
Afortunadamente muchas de las cosas que se fugaron de mi memoria se convierten en divertidos relatos que, en boca de mis familiares y con las variaciones que cada uno de ellos le imprimen, me sorprenden una y otra vez.
Creo que tendré que llenar cuadernos con palabras, transformar los momentos en imágenes y amenizar mi vivir con canciones; agudizar mi olfato y mi tacto, profundizar mis emociones y reducir la velocidad. Sólo así podré asegurarme una memoria prodigiosa y vivir sin el temor de olvidar.

lunes 22 de diciembre de 2008

Mundo Amarillo


viernes 12 de diciembre de 2008

En un segundo

Un mensaje de texto le llega a la persona equivocada. La señora de azul decide viajar en taxi en lugar de irse parada en la buseta. El chico con camisa de rayas se gasta el pasaje de regreso en un mango biche. El viejo del periódico se sienta en su gafas. La niña de vestido amarillo se agacha a coger una moneda de 20 pesos. El perro sucio encuentra un tesoro en la basura. A la joven de cabello claro se le cierra la puerta del carro con las llaves adentro. La señora morena rompe una dieta de 58 días con un muffin con chispas de chocolate. El viejito de gorra vende el último bonice del pinguino. El muchacho de las frutas descubre un gusano en la guayaba. Un te amo sale tu boca. El agente de tránsito ojea un certificado de gases vencido. La llanta delantera derecha de una volqueta se pincha en la Oriental con Pichincha. A la señora encopetada se le alza la falda. El vigilante de sombrero torcido sonríe y muestra el mueco. El saxofonista encuentra la nota disonante. El actor recita su monólogo sin equivocarse. El sonido de la licuadora coloniza el ambiente de la cocina. Una botella rota logra el silencio en el bar. Aparecen los créditos de la película. Una lágrima se escapa. La banda hace la reverencia. Alguien estornuda. Los recién casados chocan sus copas. Un bebe lanza su primer llanto. El bombero apaga el fuego. Una perra queda preñada. Un auto apaga las luces. Un corazón reinicia sus latidos. Un par de labios se separan. Un te amo se repite. Un par de pupilas se dilatan. Se cae en el sueño profundo. Alguien sonríe.

martes 18 de noviembre de 2008

Missing You


El arcoiris también coloniza el agua


Y el tono del teléfono suena frío, los papeles se ven pálidos y la tinta sobre ellos, insuficiente.

Y mis palabras se hacen eco y las tuyas se revuelven en un remolino de imágenes.


Y mi silencio se turba por los gritos de tu silencio y tu ausencia se acompaña con mi ausencia.


Y el tajalápiz desgasta mis colores y mis colores desgantan los dedos de mi mano derecha que con fuerza le da color al pálido papel.


Y mi voz reemplaza el tono de tu teléfono pero tu voz no alcanza a darle calidez al mío. No estás en casa.


Y a mis palabras les doy un paseo en canciones para que viajen con palabras mayores, sabias y musicalizadas, y para que no estén solas.


Y lleno mi silencio de películas y de un constante tecleo que no importa que no diga nada coherente. Y tu silencio lo lleno con tus sonidos ya almacenados en los estantes de mi cabeza que llevan tu nombre.


Y siento que tu ausencia, corta pero profunda, se hace más ausencia después de cada despedida.


Y mi locura se hace más loca y más mía, y más tuya, y a la vez más encantadora. Locura compartida, al fin y al cabo.

Imagen:http://padronel.files.wordpress.com/2008/06/pecera_arcoiris.jpg

lunes 3 de noviembre de 2008

Luces de Barrio


viernes 31 de octubre de 2008

Mirar afuera

ESCENA 1/EXTERIOR/CALLE DE BARRIO/NOCHE

El PADRE ve desde el balcón que el carro en el que llega su hija estaba orillado unas casas más adelante y luego ha ascendido en reversa por la calle. La HIJA se despide del joven que está al volante y entra en la casa. Saluda a sus padres.
PADRE
(Serio pero con malicia)
¿Y qué hacían ustedes dos allá parados?
HIJA
(Despreocupada pero sincera)
Estábamos viendo las luces
PADRE
(Mueca de quien se come un limón pero atento)
¿Las luces?
HIJA
(Entusiasta)
Sí, las luces de ese pedazo de ciudad que se ve desde acá, las que también le gustan a Meli
PADRE
(Incrédulo, frente arrugada, pensativo)
¿?
MADRE
(Sorprendida)
Yo no las he visto
HIJA
(Desconcertada)
Las ves si sales al balcón y miras hacia la izquierda

Así es el mundo. No comprende a quienes se detienen a mirar.

miércoles 29 de octubre de 2008

Domingo a Color

Después de la ducha matutina Celeste entró en la habitación envuelta en una toalla blanca. Le dio play al disco compacto que Alejandro le regaló la noche anterior y se quedó de pie junto a la grabadora mientras escuchaba su voz recitando uno de los poemas de Benedetti que más le gustaba: "Una mujer desnuda y en lo oscuro tiene una claridad que nos alumbra de modo que si ocurre un desconsuelo es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda". De pie al lado del aparato sintió cómo algunas gotas de agua, antes calientes y ahora aclimatizadas, se resbalaban todavía por su cuello y espalda. "Una mujer desnuda y en lo oscuro genera un resplandor que da confianza, entonces dominguea el almanaque vibran en su rincón las telarañas y los ojos felices y felinos miran y de mirar nunca se cansan". Se dirigió al armario, se paró frente a él y con el índice derecho sobre la boca pensó en qué se pondría para ese domingo tan lleno de luz y tan gris a la vez. "Una mujer desnuda y en lo oscuro es una vocación para las manos, para los labios es casi un destino y para el corazón un despilfarro. Una mujer desnuda es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo". Dejando escapar una sonrisa pícara que acompañaba a un par de ojos llenos de intención eligió un panty negro de encaje y un top que le hacía juego, se puso un suéter rojo que le quedaba grande y se soltó el cabello. "Una mujer desnuda y en lo oscuro genera una luz propia y nos enciende, el cielo raso se convierte en cielo y es una gloria no ser inocente. Una mujer querida o vislumbrada desbarata por una vez la muerte". Caminó descalza hasta la cocina, hizo chocolate, sirvió dos pocillos y se dirigió a la sala dónde Alejandro leía El Amor en los Tiempos del Cólera sentado en el sillón de tapizado blanco. Le extendió la bebida y se sentó frente a él con las piernas estiradas sobre la mesa de centro. Su piel blanca parecía brillar con la luz que entraba por el ventanal. Una leve brisa le desordenó los rizos rojos que ya se habían secado. Él la contemplaba con una sonrisa en sus ojos verdes mientras los ojos marrones de ella, de cuando en cuando, le devolvían la mirada. Ambos bebieron en silencio escuchando la música de Silvio Rodríguez que salía en murmullos de la habitación. Alejandro se sentó al lado de Celeste y una de sus manos empezó a recorrerla, sin prisa. A medida que su tacto colonizaba aquella figura femenina las paredes blancas del apartamento cambiaban de color. Empezando en la punta del pie y subiendo por la pantorrilla la sala se tornó amarilla; en el camino hasta el ombligo el amarillo mutó a naranja y cuando los juguetones dedos de Alejandro se detuvieron en el abdomen, la pintura se había vuelto roja. Jugando con los senos el color era púrpura y del cuello a la cara el espacio se hizo azul. Descendiendo por la espalda Celeste se estremeció y soltó una carcajada y la pared cambió a verde-azul. En la redondez de sus caderas la sala se hizo verde hasta que volvió al amarillo inicial cuando los dedos juguetones retornaron a la punta del pie. Ese domingo de cielo gris se convirtió en un lienzo. Por fortu

lunes 29 de septiembre de 2008

RE:

Para leer despacio y al oído

Vamos de viaje a caminar en puntillas por el arcoiris
Vamos de viaje al fondo del mar a recolectar erizos
Vamos de viaje a la luna a dejar nuestra bandera
Vamos de viaje a descifrar el matiz de tus pupilas
Vamos de viaje a medir la profundidad de los holluelos de tus mejillas
Vamos de viaje y probamos el sabor rojo de marte
Vamos de viaje a hacer una sieste de seis meses en el Ártico
Vamos de viaje a vivir tras una cascada

Vamos de viaje y aprendemos a volar como los halcones
Vamos de viaje a fotografiarnos junto a un panda
Vamos de viaje a hacer realidad las fantasías
Vamos de viaje y dejamos tu sonrisa dibujada en la arena
Vamos de viaje a sentir la fuerza del vacío
Vamos de viaje a comer masmelos derretidos en el sol
Vamos de viaje a escuchar las historias de tu ombligo
Vamos de viaje, yo te invito a recorrer mi geografía con la punta de tus dedos

domingo 14 de septiembre de 2008

Próxima estación: Industriales

En este pedacito de metro hay un niño que parece tener claustrofobia porque está muy rojo y sudoroso y no deja de mirar por la ventana con la cabeza pegada del vidrio. Un muchacho de ojos verdes juega al mimo poniendo su mano en el aire como si agarrase una de las barras verticales del vagón. Una chica de cabello negro tiene un pantalón muy corto que deja ver sus piernas muy blancas, y un novio que come chicle con la boca muy abierta. Lo que más me gusta es que hay una bebé con una manilla de bolitas de colores en la mano izquierda a la que la mamá le limpia los mocos con una cobijita rosada y le da muchos besitos en la cabeza. La bebé tiene unos ojos grandes que miran una por una a todas las personas que hay a su alrededor. Hace tres meses, un día que vi muchos bebés en el metro, me dije que compraría juguetes pequeños y andaría con uno en el morral para cuando me encontrora a alguno. A esta nena, que se llama Manuela, le tocó una manito de caucho para que la babee y la muerda con sus encías aún sin dientes cada vez que quiera. El metro anunció mi estación y me bajé después de recibir los incrédulos agradecimientos de la mamá. Antes de mí salió el niño claustrofóbico a toda prisa. El chico de los ojos verdes había dejado de jugar al mimo y la muchacha de los pantalones muy cortos ya no estaba. Sólo espero que a Manuela su mamá le cuente algún día que uno de sus primeros juguetes se lo regaló una niña pecosa en el metro.

Ángel

Con vos me pasa lo que me pasa con las cosas grandes, con los sentimientos encontrados y con los momentos sublimes: soy incapaz de nombrarlos.

El asunto es que por más que busco un término apropiado para referirme a vos no lo encuentro. Es un problema que tengo también a la hora de titular o de poner un nombre. Lo más fácil es llamar las cosas por su nombre común o incluso poner "(sin título)" y que ese problema lo resuelva otro. Pero vos ya tenés muchos nombres que te han dado otros y creo que por eso se me ha hecho tan difícil la búsqueda. No quiero caer en ningún término cliché aunque alguno de ellos resulte sensato, ni utilizar sustantivos cursis que de un momento a otros están en boca de todos los enamorados. Quiero llamarte de manera especial, quiero darte un bonito sobrenombre, quiero tal vez inventarme un término para definir tu especie -en vía de extinción, por cierto-, quiero poder resumir en una, dos, máximo tres palabras, el "reguerito de magia" que dejás por donde pasás y que me regalás con tu boca y me entra por los ojos y los oídos y se me cuela por los poros.

Seguiré pensando cuando pare ese maldito martilleo que viene de la casa vecina. Por ahora te dejo un abrazo de algodón de azúcar y un beso de arequipe caldense.

sábado 13 de septiembre de 2008